Una mirada
Ella lo sabía, ese cuadro le traería la ruina, el mundo no estaba preparado para que una mujer se apropiara de su cuerpo y lo convirtiera en un producto artístico. No señor, eso es cosa de hombres. La mirada masculina es la que debe estar presente en el cuerpo femenino. Lo sabía, y con la calma que la caracterizaba, deslizaba su pincel de colores pastel por el lienzo. Ahh, qué satisfacción y frustración al mismo tiempo. Aquel gesto la llevaría al ostracismo, quedaría relegada de la sociedad, pero habría contribuido con él a ensanchar la mirada, a liberar de capas y capas de miradas pegajosas el cuerpo femenino.
Inspirada en la pintora Aurelia Navarro




Qué maravilla leer así sobre Aurelia Navarro, me encanta. Gracias 🫂
Alexandra, qué fuerza tiene tu texto. Me ha conmovido esa determinación de la artista por 'limpiar' el cuerpo de miradas ajenas. Gracias por reivindicar a Aurelia Navarro y por recordarnos que nuestra propia mirada es el pincel más valiente.